miércoles, 28 de julio de 2010

1524

1524 es el número de kilómetros que hemos recorrido en esta expedición 2010 a tierras extremeñas. Después de cruzarnos España de este a Oeste hemos decidido hacer del festival Comtempopranea una cita obligada en el verano. Este año tenía el aliciente de contar con una casa en el propio pueblo a 5 minutos (3 si andas rápido) del recinto del festival.



Tras las pertinentes 7 horas y media de viaje nos personamos en Alburquerque y la verdad es que no se ha parado un momento hasta la vuelta desde Alburquerque el domingo a las 12:30.



Tras descargar los bultos (los dos coches cargados) celebramos el éxito del viaje de ida con unas cervezas y unos tintos de verano en la terraza de la casa (centro neurálgico definitivo de la vida allí).



Tras la primera cena en la plaza de España, mejor el año pasado, decidimos ir a dar una vuelta por los bares del pueblo a ver qué ambiente se respiraba previo al festival. Entramos a uno muy cercano a nuestra casa (Calle Zapateros) que se llamaba El Comic. Se trata de un bar muy pequeño dividido en tres salitas y decoradas con páginas de tebeos (El jueves, Forges, Mortadelo y Filemón) pegadas en la pared. Encontramos un ambiente buenísimo en el que se mezclaba la gente joven local y los primeros "contempopraneos",como nosotros, que decidieron adelantar un día el viaje. Incluso en el edificio contiguo se estaba celebrando un concierto improvisado en el que la entrada era libre y peligrosa por el estado ruinoso del edifcio. Era un sitio algo bizarro...



El personal del bar fue realmente amable, con un servicio ágil y calidad y buenos precios en las consumiciones. Fuimos también, obsequiados con chapas, mecheros y bolsos hinchables (¿se quedaron en la casa?). Quien escribe, decidió retirarse a eso de las 5 de la madrugada, ya que el día siguiente se presentaba intenso con la primera jornada festivalera.



La primera jornada fue abanderada por Sidonie, Maga, y Arizona Baby en las horas centrales de la noche.



El primer grande del festival fue Sidonie. Algunos medios como el diario Hoy los califican de ñoños (si hay comentarios dedicaré una entrada a ese calificativo; "discutamos el concepto con el fin de discutirlo"),para mí no lo fueron. Prepararon un listado de canciones para un festival; para tener a la gente disfrutando desde el primer momento hasta el último. Sin duda recuperaron el espíritu que olvidaron el año pasado. Entre otras sonaron Sylvia, Nuestro baile del viernes, Dandy del extrarradio ("una corbata y un buen perfume, que sí que sí que viva el Che") Giraluna y alguna otra más. Del disco de El Incendio sonó El Incendio (me gusta), En mi garganta, Nueva York, Por ti (con brindis incluido "por los amores imposibles")

En definitiva, un buen concierto en el que cada miembro del grupo (eran cinco) tuvo su momento de gloria (divertidísimo Axel subido al bombo de su batería a pata coja, cubierto de una luz roja, mientras Baldo, a los teclados terminaba una canción; Marc volvió a salir en calzoncillos al escenario como cuando eran más gamberros y Jesús siempre animando a la gente a seguir saltando).



De Maga no me extenderé mucho. No me gustan demasiado. Creo que hacen buenas canciones pero para verlas sentado o escucharlas en casa. Sí tocaron su single Sal y otras cosas y otra conocida pero de la que no recuerdo su nombre.



Finalmente, Arizona Baby nos hizo morder el polvo a los pocos (incomprensible) que estábamos viéndolos. Fue en el mes de junio o por ahí,cuando una noche los vi en los conciertos de Radio 3. Luego Spotify hizo elresto. Ahora soy el orgulloso poseedor de su segundo disco Second to None. Tocaron allá por las 3 de la madrugada con un público bastante reducido. Shiralee, Ouch, The truth, Muddy River fueron las que pude distinguir.



Dos guitarras y una percusión pueden hacer mucha y buena música y animar a la gente a saltar como si la explanada del castillo de la Luna fuese un saloon de Arizona o de Kansas. Por ahí se decía de ellos que podían ir a América a explicarles como se hace country, lo secundo. Duros y áridos castellanos de Valladolid seguro que podrían hacer un disco conceptual de Miguel Delibes, pucelano y árido como ellos. Aún tengo polvo en los empastes y "esos peludos son cojonudos" (Gracias Oscar por el apunte)

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