sábado, 31 de julio de 2010

Dorian y los otros

La segunda jornada del festival aconteció como la anterior. tras comer el estupendo menú que nos cocinó el amigo Oscar, precedido de numerosos aperitivos, decidimos dar un repaso por los medios de comunicación locales en nuestra televisión soviética. Canal Extremadura nos proporcionó el rato de diversión enlatada que necesitábamos para el sopor de después de comer (dinos, Cristina, ¿Qué puedo hacer con estos calabacines? Este año vienen muy grandes).

Para amanecer un poco de la siesta decidimos ir a darnos un remojón a la piscina municipal situada junto a la zona de acampada y ver que, efectivamente, no nos gustan los campings y la suerte que tenemos de tener una casa en el centro del pueblo que, dicho sea de paso, no es tan pequeño como imaginábamos.

La jornada de conciertos arrancó con Second. Quienes de los lectores los vieran en Caravaca, y apuesto a que en siguientes veces, he de decirles que el listado era más o menos el mismo; incluso con las mismas performances. Igual que en Caravaca, en Alburquerque me gustaron. Tienen un buen directo y las canciones entran bien, tanto que se queda alguna melodía en la cabeza hasta el día siguiente. A su single Rincón exquisito siguió el tema Invisible, creo que en la remezcla de Suiza. La tercera canción fue del disco Pose, pero no la recuerdo. Nada te dirige fue la elegida para bajar un poco la intensidad del concierto. Afortunadamente remontaron el buen nivel que estaban demostrando con su tema Rodamos, el usado para la campaña Ponle freno de Antena 3 y con el que cortaron la Gran Vía de Murcia para hacer el video. El episodio fan de la noche vino de la mano de una entregada fan que consiguió detener el concierto (¡qué gritos y aspavientos estaría dando!) para preguntar, micrófono principal en mano, acerca del merchandising de Second. A coro, todos los asistentes, le sugerimos al cantante que le facilitara su propia camiseta, al grito de ¡¡¡dale la tuya, dale la tuya!!! El rubor no se si fue fingido o de verdad no esperaba tal sugerencia. El concierto siguió con el ritmo trepidante que llevaba, hasta el bis; donde subió a cinco personas del público a berrear (no se puede llamar cantar a eso) la canción de Todas las cosas, todos los sitios (o como diablos se llame). Supimos después que la gente en el escenario era del propio pueblo de Alburquerque. Un bonito gesto para el pueblo que los acogió.

La Habitación Roja fue el segundo grupo de renombre de la noche. Es de ley reconocer que tuvieron un buen directo, alternando canciones de su último álbum con éxitos conocidos de su discografía. La canción de amor definitiva, El eje del mal, Un día perfecto sonaron en el Castillo de La Luna. La experiencia es un grado y estos tipos la tienen. Eché de menos la canción de Tened piedad del ex – presidente (aplicable próximamente). Desconozco qué opinarán los aficionados más puristas de LHR, pero para mí fue la oportunidad (aprovechada) de ver cómo suena un grupo en directo que, pienso, es donde deben demostrar su valía y talento.

The Pains junto a The Primitives, fueron el aporte internacional al festival. Sólo vi a The Pains, y he de decir que me aburrí ligeramente. Reconocí la canción Contender, de su último disco que sí me gusta. The Pains me parece el típico grupo en el que pones un disco en casa y cuando termina tienes la sensación de haber escuchado sólo una canción muy larga. En su favor diré que hicieron el gesto de hablar en español (“mucha gente y muchos castillos”), más que otros que llegaron tocaron y se fueron…

Dorian, a quien tenía muchas ganas de ver fueron la revelación de la noche. Pese a que todas las canciones tienen la misma base, que sonaran impecables en el escenario, que ellos también estuvieran en su sitio y conmovidos por la acogida que les brindó el público me lleva a pensar que aún no se han creído el éxito. De su disco La ciudad subterránea, tocaron al menos seis de los temas de que se compone. Consiguieron mantener la atención del público; hacernos saltar e interiorizar sus canciones (al menos yo) durante todo el concierto a base de buenos temas. El estallido colectivo fueron los bises, con La tormenta de arena (buen video y el siguiente también) y A cualquier otra parte, ese hipnótico himno de noches de fiesta. Dorian se ha convertido en la banda sonora de mi coche; así se lo hicimos saber a nuestros convecinos al entrar el domingo por la noche a Caravaca.

Finalmente, les llegó el turno a Chicos malos jukebox, a eso de las 4 de la madrugada. La web del festival habla del enorme éxito que cosecharon en la fiesta de presentación del Contempopranea de 2009. ¿Cómo definir a estos tíos? Me gusta la palabra pilinguis. Creo que les pega. Básicamente eran dos tíos poniendo canciones reconocibles, a veces con temas chulos conocidos, otras con temas mediocres que despertaban las sonrisas y el entusiasmo: ¡cuanta gente moderna bailando, agárrate, Duro de pelar o Sálvame!! Espectáculo al que contribuían ellos haciendo coreografías más o menos chorras con pelucas y gafas de sol. He de decir que me gustaron, por chorras que fueran por lo menos lo pasaban bien y hacían pasarlo bien a los irreductibles que estábamos por allí faroleando.

Hasta aquí el desarrollo de la segunda jornada.

La tercera y última se va a llamar Estrellas y enanas blancas.

Gracias por la lectura y espero comentarios

miércoles, 28 de julio de 2010

1524

1524 es el número de kilómetros que hemos recorrido en esta expedición 2010 a tierras extremeñas. Después de cruzarnos España de este a Oeste hemos decidido hacer del festival Comtempopranea una cita obligada en el verano. Este año tenía el aliciente de contar con una casa en el propio pueblo a 5 minutos (3 si andas rápido) del recinto del festival.



Tras las pertinentes 7 horas y media de viaje nos personamos en Alburquerque y la verdad es que no se ha parado un momento hasta la vuelta desde Alburquerque el domingo a las 12:30.



Tras descargar los bultos (los dos coches cargados) celebramos el éxito del viaje de ida con unas cervezas y unos tintos de verano en la terraza de la casa (centro neurálgico definitivo de la vida allí).



Tras la primera cena en la plaza de España, mejor el año pasado, decidimos ir a dar una vuelta por los bares del pueblo a ver qué ambiente se respiraba previo al festival. Entramos a uno muy cercano a nuestra casa (Calle Zapateros) que se llamaba El Comic. Se trata de un bar muy pequeño dividido en tres salitas y decoradas con páginas de tebeos (El jueves, Forges, Mortadelo y Filemón) pegadas en la pared. Encontramos un ambiente buenísimo en el que se mezclaba la gente joven local y los primeros "contempopraneos",como nosotros, que decidieron adelantar un día el viaje. Incluso en el edificio contiguo se estaba celebrando un concierto improvisado en el que la entrada era libre y peligrosa por el estado ruinoso del edifcio. Era un sitio algo bizarro...



El personal del bar fue realmente amable, con un servicio ágil y calidad y buenos precios en las consumiciones. Fuimos también, obsequiados con chapas, mecheros y bolsos hinchables (¿se quedaron en la casa?). Quien escribe, decidió retirarse a eso de las 5 de la madrugada, ya que el día siguiente se presentaba intenso con la primera jornada festivalera.



La primera jornada fue abanderada por Sidonie, Maga, y Arizona Baby en las horas centrales de la noche.



El primer grande del festival fue Sidonie. Algunos medios como el diario Hoy los califican de ñoños (si hay comentarios dedicaré una entrada a ese calificativo; "discutamos el concepto con el fin de discutirlo"),para mí no lo fueron. Prepararon un listado de canciones para un festival; para tener a la gente disfrutando desde el primer momento hasta el último. Sin duda recuperaron el espíritu que olvidaron el año pasado. Entre otras sonaron Sylvia, Nuestro baile del viernes, Dandy del extrarradio ("una corbata y un buen perfume, que sí que sí que viva el Che") Giraluna y alguna otra más. Del disco de El Incendio sonó El Incendio (me gusta), En mi garganta, Nueva York, Por ti (con brindis incluido "por los amores imposibles")

En definitiva, un buen concierto en el que cada miembro del grupo (eran cinco) tuvo su momento de gloria (divertidísimo Axel subido al bombo de su batería a pata coja, cubierto de una luz roja, mientras Baldo, a los teclados terminaba una canción; Marc volvió a salir en calzoncillos al escenario como cuando eran más gamberros y Jesús siempre animando a la gente a seguir saltando).



De Maga no me extenderé mucho. No me gustan demasiado. Creo que hacen buenas canciones pero para verlas sentado o escucharlas en casa. Sí tocaron su single Sal y otras cosas y otra conocida pero de la que no recuerdo su nombre.



Finalmente, Arizona Baby nos hizo morder el polvo a los pocos (incomprensible) que estábamos viéndolos. Fue en el mes de junio o por ahí,cuando una noche los vi en los conciertos de Radio 3. Luego Spotify hizo elresto. Ahora soy el orgulloso poseedor de su segundo disco Second to None. Tocaron allá por las 3 de la madrugada con un público bastante reducido. Shiralee, Ouch, The truth, Muddy River fueron las que pude distinguir.



Dos guitarras y una percusión pueden hacer mucha y buena música y animar a la gente a saltar como si la explanada del castillo de la Luna fuese un saloon de Arizona o de Kansas. Por ahí se decía de ellos que podían ir a América a explicarles como se hace country, lo secundo. Duros y áridos castellanos de Valladolid seguro que podrían hacer un disco conceptual de Miguel Delibes, pucelano y árido como ellos. Aún tengo polvo en los empastes y "esos peludos son cojonudos" (Gracias Oscar por el apunte)